me quedo enroscada en tu cabeza
pensando en cuánto tiempo faltará
para lograr cambiar de posición
y por fin poder bajar la guardia
mi cuerpo está caliente
desde esa vez que supimos prendernos
a cambio de ofrendar a algún dios
todo lo que nos quedaba:
un atado de cigarrillos
un par de lillos
y dos botellas de cerveza vacías
una cuerpo sabe de vicios
una palabra sabe de ambigüedad
pero un corazón no sabe de silencios